Crisis en Silicon Valley y otras razones detrás del desplome de las empresas tecnológicas

Despidos en masa y caída de las ganancias, son algunas de las consecuencias de esta crisis.
La economía se encuentra en crisis y el fantasma de la recesión económica se encuentra al acecho. Además, el costo de vida se encarece, por el aumento de la inflación y el poder adquisitivo de las personas disminuye. En medio de este panorama existe un sector que se encuentra especialmente afectado, mucho más que el resto: el de la tecnología.
Los gigantes de Silicon Valley viven momentos de tensión. Sus acciones caen al igual que sus ganancias, situaciones que han llevado a sus directivas a tomar decisiones desesperadas. 
Varias compañías del sector han tomado la decisión de recortar drásticamente sus personales, sacando de tajazo a miles de empleados que ahora se encuentran a la deriva.
Dos de los despidos en masa más sonados fueron los que llevaron a cabo Meta, empresa matriz de Facebook, Instagram y Whatsapp, que este miércoles 9 de noviembre despidieron a 11 mil subalternos de su talento humano, el 13% del total del personal. El otro caso, es el de Twitter. Con la llegada de Elon Musk, la compañía del pajarito azul ha estado inmersa en una transformación drástica, que dejó como víctimas a 3.700 personas que vieron su salida de la compañía, el 50% del personal.
Siguiendo la línea de estos dos gigantes, también aparece la empresa de transporte Lyft, que acaba de despedir a 700 empleados; el gigante de tecnología financiera Stripe, que dijo adiós al 14% de su plantilla, unas 1.000 personas; Chime, otro unicornio fintech, que  ha comunicado el cese de 160 personas, mientras que OpenDoor ha despedido a 550.

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A finales de octubre, Zillow despidió a unos 300 trabajadores, y otros 120 más o menos perdieron sus puestos de trabajo en NFT Dapper Labs, otra startup. Además, otros 80 en StockX, 50 en BitMex, 142 en ChargeBee fueron despedidos de sus cargos. 
Datos de la agencia estadounidense de recursos humanos Challenger, Gray & Christmas Inc., señalan que la cantidad de despidos están alcanzando las cifras de la pandemia y que directivos de diferentes compañías se muestran muy pesimistas sobre el futuro económico.

“Las empresas de tecnología eliminaron la mayor cantidad de empleos el mes pasado con 9.587, para un total de 28.207 en lo que va del año. Esto es un 162% más que los 10.781 recortes anunciados durante el mismo período del año pasado”

reseña el informe.
Los balances de las compañías preocupan de igual manera.
Meta, al presentar su último informe trimestral mostró que el balance de sus  ganancias fue un 4% inferior al registrado en el mismo periodo de tiempo del año anterior; cómo consecuencia de una reducción del dinero obtenido en publicidad, la inflación y las crisis mundial. 
De cara al 2023, las empresas del sector se aprietan el cinturón en medio de este panorama que parece no tendrá un final próximo. 

«Va a ser un momento difícil; a nivel micro afectará a los puestos de trabajo y al sustento de mucha gente; a nivel macro, no creo que sea una situación catastrófica al estilo de 2008. Aunque eso no significa que no vaya a ser perjudicial»

explicó recientemente a Business Insider Mark Peter Davis, socio director de Interplay Ventures.

El fin del Boom

Durante años, las empresas de tecnología se encontraron en la cima de la economía. Los números eran de ensueño y sus balances solo iban en crecimiento, incluso, la pandemia prolongó esta bonanza. 
No obstante, la crisis finalmente llegó, y una serie de factores aceleraron su avanzada. Por ejemplo, la invasión de Rusia a Ucrania.
Diego Franco analista bursátil, gestor de inversiones y presidente de Franco Group, comenta que en el momento el mercado vive un momento de “ajuste”, donde se ha dejado de lado la euforia y confianza frente a las compañías tecnológicas, para pasar a un época de corrección, donde se han aterrizado las expectativas frente a esta industria.

“Durante mucho tiempo las tecnológicas fueron sobrevaloradas porque el mercado incluyó en sus precios demasiadas expectativas. Es decir, a valor presente el mercado les incorporó mucho bienestar o eventualmente les incorporó un futuro creciente exponencial y es que en ese tipo de industria o de segmentos, ese optimismo muchas veces es desfasado”

Diego Franco.
Es decir que muchas veces el mercado valora un número de veces sus utilidades de una compañía, cuando realmente estas utilidades no se han generado, pero las valora teniendo en cuenta una expectativa de crecimiento, es decir, el mercado se adelanta. 

“En este orden de ideas, cuando el mercado se desalienta o cuando una burbuja se rompe, pasa lo que hemos visto en el segmento de tecnologías, que básicamente han tenido un comportamiento muy nocivo. Entonces, lo que pasa allí es simplemente eso, un mercado aterrizado, un mercado que se está dando cuenta que lo que creía que iba a crecer de forma exponencial ya no lo está haciendo, y un mercado que básicamente está colocando en perspectiva que muchas estructuras financieras son totalmente débiles y que por lo tanto son propensas a no crecer e incluso, a desaparecer.”

agregó Franco.
Sumado a esto, existe una desaceleración del mercado, como se mencionó anteriormente. El encierro y el hecho de que las personas se veían en la obligación de interactuar desde la distancia ocasionó una explosión en el uso de plataformas de internet, realidad que ahora es distinta, en donde las personas vuelven a preferir la interacción física y los espacio de encuentro reales. 
Pero, este solo es uno de los factores que acentúan la crisis, que se venía cocinando desde antes por el sobrecrecimiento de la industria. 

“Ese fenómeno de ajuste tiene que ver con lo que pasa en los mercados. Los mercados son de extremos, eufóricos o en pánico, en tecnológicas el mercado había estado muy optimista y básicamente ha venido aterrizando los temas.”

concluyó franco 
Muchos temen que esta crisis sea similar a la sucedida al principio del milenio, donde las expectativas frente a la industria .com eran altísimas, y en donde, expertos e inversores veían un futuro sin límites.

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De igual forma, en medio de esto, también se vive una crisis de inflación, producto de la emisión de dinero desfasada por parte de los gobiernos para cubrir los gastos y subsidios de la pandemia. Ahora, para hacer frente a esto, la FED (Reserva Federal de los Estados Unidos), ha tomado una agresiva disposición subiendo las tasas de interés. Los niveles de inflación en Estados Unidos son los más altos registrados en los últimos 40 años, con una inflación acumulada durante el 2022 del 6.5%. 

“Hay una gama de inversores que les gusta apostar, y esa gama de inversores sabe que puede perder dinero a medida de que una apuesta que simplemente no surja y hay mucho público que simplemente ha perdido en esas apuestas tecnológicas, hay mucho público incluso, que asumió una apuesta y en estos momentos sus portafolios de inversión se encuentran bastante desvalorizados. Esto por supuesto crea zozobra en el sector, esto por supuesto hace que un inversor de planteé dos veces si ir al segmento de tecnología o seguir en el segmento tradicional. Yo no digo que la tecnología sea mala, lo que es malo es lo que el mercado asume que una compañía de tecnología puede hacer.”

explicó Franco

Un fase de castigo

Ahora, Franco asegura que esta no será una crisis eterna. El mercado y la industria prevalecerán, sin embargo, pronostica que en el camino muchas serán las cabezas que rodarán. Las empresas más débiles y sin una entrega de valor sólida irán hacia el olvido.

“Será una fase, como siempre sucede en los mercados, una fase de castigo, una fase de depuración, algunos segmentos incluso pueden desaparecer, empresas de tecnología que simplemente no tienen una buena estructura. Pero, creo que al final el mercado vuelve y se acomoda y eventualmente las valoraciones puede que sean un poco más razonables.”

Además, en su análisis, Franco añade “que estas fases son necesarias en los mercados financieros. Creo que de vez en cuando el mercado debe entender que lo que está valorando no es correcto y de vez en cuando la depuración es totalmente sana.”
Para finalizar, recomienda invertir realmente en lo que se  conozca y pueda valorar, dado que lo que sucede con una amplia gama de empresas de tecnología es que los métodos de valoración tradicionales no se aplican. 

“cuando usted innova con un método de valoración, corre un gran riesgo de que eventualmente ese método de valoración falle.»

Comúnmente, cuando se valora una empresa tecnológica se tienen en cuenta factores como las condiciones del mercado, el valor de la empresa, su propuesta, la edad de la compañía, entre otros factores. Lo complicado del asunto, es que las empresas tecnológicas son de un rápido crecimiento y fluctuantes, lo que convierte al análisis en uno más interpretativo.
A lo que Franco sugiere que “para estas empresas innovadoras es que se diversifique el portafolio, que realmente se entienda como gana la compañía y que se observe la estructura del balance, para que no pase como hoy en día, que con el aumento de las tasas de interés muchos balances se están deteriorando”
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