Bitcoins perdidos: la historia de las criptomonedas que ya nadie puede reclamar

Múltiples son las razones que pueden llevar a la pérdida total de un Bitcoin. Para sus propietarios son errores que han costado muy caro.
¿Quién no ha escuchado en algún momento la frase “los errores salen caros”? Pues bien, así como en la vida, son muchos los casos registrados en el mercado de las criptomonedas y el Bitcoin de personas e inversores que han perdido su capital por se quedaron ‘atascados’ en una terminal, disco o billetera y que sin importar cómo, ya no se podrán recuperar.
Por su naturaleza, cuando un Bitcoin se atasca en una terminal de almacenamiento o Wallet, ya está perdido, porque de alguna forma cada unidad es irremplazable, por su producción finita.
Según la plataforma de Data Blockchain Chainalysis, aproximadamente de un 17 a 23% de los Bitcoins que están en circulación se encuentran perdidos, lo que equivale entre unos 3.7 a 4 millones de Bitcoins.
Entre este porcentaje se encuentran casos e historias increíbles de personas que han perdido cantidades de Bitcoin que actualmente pueden valer una fortuna. Son historias dramáticas, tristes, curiosas y hasta anecdóticas, que para sus protagonistas ha sido un infortunio del destino.

James Howells

Entre 110 mil millones de toneladas de basura hedionda y maloliente se encuentra un disco duro, no más grande que un Smartphone, en donde residen más de 180 millones de dólares en Bitcoin. El encontrar esta terminal entre esta montaña de basura sería un milagro y un casi imposible. No obstante, para James Howell, el hombre dueño de este disco duro, es un reto que decidió asumir.
El programador, en el año 2013 desechó por error este disco duro. Desde entonces, viendo el aumento drástico de la criptomoneda, Howell ha buscado mil formas de recuperar su fortuna.
Según contó al medio Business Insider, Howells poseía dos discos duros idénticos, uno vacío y otro con los 8000 Bitcoins almacenados, criptomonedas que él mismo minó y verificó por su propia cuenta en su momento. Lo sucedido fue que Howells, en su intento por desechar el disco vacío, terminó tirando el funcional, el que poseía su preciado tesoro.
Desde aquel día, Howells no se ha dado por vencido. El programador ha estado pensando las formas de recuperar este disco duro, diseñando planes y estrategias que ayuden, finalmente, a poner fin su tormento.
Para hacer posible esto, Howells, ha diseñado un sofisticado plan para excavar en la basura de manera selectiva utilizando perros robots, un equipo de expertos  y un gigantesco brazo metálico conectado a una avanzada plataforma de inteligencia artificial y análisis de imagen.

“Tenemos un sistema con múltiples cintas trasportadoras, dispositivos de escaneo de rayos X y otro con inteligencia artificial, el cual estaría capacitado para reconocer los elementos que tengan un tamaño y densidad similar al disco duro”

James Howells
James Howells
Howells, ya ha pedido permisos a la alcaldía local de Newport. Para compensar las posibles “molestias” ocasionadas se compromete a compensar a la ciudad con una decima parte del botín a proyectos sociales relacionados con criptoactivos en la población.
Sin embargo, para el gobierno local, la idea no les convence del todo. Para el alcalde Martin Kellaway remover esta tierra y grandes cantidades de desechos podría tener consecuencias ambientales graves para la comunidad. Desde su perspectiva «no se puede sacrificar el bien común a intereses particulares, por comprensibles y legítimos que estos puedan resultar”
Para Joe Middleton, redactor de The Guadian en Newport, esta es una causa perdida, una idea descabellada que ningún gobierno estaría dispuesto a aceptar “Por muy sofisticado que resulte el operativo diseñado, las perspectivas de éxito son poco menos que nulas”. Howells no encontrará su tesoro “ni en tres ni en 10 años”. Es más, aunque el disco duro acabase apareciendo, ¿qué probabilidades existen de que los datos almacenados en su interior puedan aún recuperarse? Lo más sensato sería asumir de una vez por todas las consecuencias del error que cometió en 2013 y “dejar de perseguir una quimera”.

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Por ahora, Howells se ha embarcado en una campaña mediática para demostrar la viabilidad de sus planes, esperando, que en algún momento le sea permitido empezar con la odisea que le brinde la posibilidad de recuperar, lo que, por muchos años, se ha convertido en su obsesión

Stefan Thomas y sus 7.002 Bitcoins

Como Howells, existen otros casos. Stefan Thomas es un ingeniero alemán que extravió el terminal en el que guardaba sus llaves para ingresar al monedero en el que almacena 7.002 Bitcoins, que con el valor actual están avaluados en un aproximado de 147 millones de dólares
Thomas almacenó sus Bitcoins en un pequeño disco duro cifrado, llamado IronKey, este es un disco duro que ofrece privacidad y seguridad. Para acceder a él se necesitan unas credenciales y el usuario posee 10 oportunidades para ingresar la contraseña antes de que este por seguridad se formateé automáticamente. Para Stefan este olvido se ha convertido en una tragedia total, al desarrollador solo le quedan 2 intentos para poder acceder a esta fortuna, en caso de no lograrlo, perdería para siempre sus activos digitales.
Esta situación llevó a Thomas a cuestionar la ideología en la que algún día confió, la auto soberanía de las cripto, en una charla para el New York Times dijo «Toda esta idea de ser tu propio banco, déjame ponerlo de esta manera, ‘¿haces tus propios zapatos?’ La razón por la que tenemos bancos es que no queremos lidiar con todas esas cosas que hacen los bancos».
El profesor de Stanford, Alex Stamos, aseguró que puede existir una solución. Según explica se podrían contratar varios profesionales con múltiples IronKey y trabajar durante varios meses para encontrar un fallo de seguridad que permita acceder a la información que contiene la llave.
Rhonda Kampert y los cazadores de tesoros digitales
En medio de estas historias de derrota podemos encontrar algo de esperanza. Este es el caso de Rhonda Kampert, una compradora que en 2013 adquirió seis Bitcoin a un valor de 80 dólares aproximadamente cada uno.

«Solía ​​escuchar un programa de entrevistas en la radio y empezaron a hablar sobre criptomonedas y bitcoin, así que me interesé»

dijo Rhonda Kampert en una entrevista a la BBC
Sin embargo, Rhonda dejó sus cripto en el olvido, porque no les prestó mayor atención, no imaginaba lo que podía venir. No fue sino hasta finales de 2017 que vio que el valor de Bitcoin se cotizaba en 13.000 dólares cuando recordó su inversión, emocionada corre a retirar su dinero, no obstante, había un problema: le faltaban algunos datos para acceder a su billetera digital.

«Me di cuenta de que en la copia impresa, al identificador de mi billetera le faltaban algunos dígitos. Tenía un papel con mi contraseña, pero no tenía idea de cuál era el ID de mi billetera»

dijo Rhonda Kampert para la BBC.
Luego de años, Rhonda en la primavera de 2021, momento en el que Bitcoin se cotizaba por encima de los 50.000 dólares, contactaría a los «cazabitcoins», dos desarrolladores que aseguraban ser cazadores de tesoros digitales, sus nombres: Chris y Charlie Brooks, padre e hijo.

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Estos desarrolladores finalmente ayudaron a Rhonda a recuperar sus Bitcoin, de esta manera recuperaron activos que al momento en el que fueron rescataron tenían un valor de más de 170.000 dólares.
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